El veneno está en la dosis.

Cuando sientes que pierdes el control con experiencias vinculadas al placer, a veces éstas se convierten en un fastidio: comer, beber, fumar, tener sexo compulsivamente... el veneno está en la dosis.

Logro resisitirme a todo excepto a la tentación.
— O. Wilde.
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No es lo mismo comer manjares exquisitos, servidos con delicadeza, que comer en un contenedor de basura; ¿Qué prefieres comer, un menú degustación o un buffet libre?.

 Sentarse en una mesa vestida con mantel de hilo, copas de cristal, cubertería de plata y vajilla fina, escuchando ópera y degustar los platos más elaborados, con los sabores más intensos y delicados, con las texturas y la temperatura más adecuada… comer en la mejor compañía que puedas imaginar, en una sala con vistas a un paraje impresionante.

Imagina cómo sería convertir una comida en un espectáculo para los sentidos… todo esto, ¿es mejor que comer fast food?.

Solo si te concedes el placer serás capaz de renunciar a él.
— O.Wilde.

Cuando hablamos de placer, como decía Oscar Wilde: La mejor manera de evitar la tentación, es caer en ella.

 El placer, como el perfume, ha de presentarse en pequeñas dosis, como los sibaritas saben y practican: es mejor la calidad que la cantidad.