Si tienes que forzarlo, no es tu talla.

¿Cuántas veces has ido a comprar unos zapatos y pese a que no te sentaban bien, has acabado llevándotelos?

pic by Michelegaubert

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En consulta y en la vida, encuentro personas que sufren por forzarse en relaciones que no les sientan bien, ya sea por la concepción que tienen de cómo debería ser una relación o porque sus parejas no son las personas más compatibles; como cuando vas a comprar unos zapatos e intentas meter el pie e incluso andar en los que no son de tu talla.

“El amor es el mayor de los autoengaños” Giorgio Nardone.
— MM

 

Cuando hablamos de amistad, las relaciones son más igualitarias, no generan tanta confusión porque las personas se sienten más libres de relacionarse sin renunciar a sí mismas. La cosa se complica cuando hablamos de relaciones de pareja, donde los constructos socio-culturales entran en escena marcando una creencia de cómo deberían ser las cosas. La mayoría de las veces, esos mitos del amor romántico entran en conflicto con nuestras emociones y nuestra voluntad.

Entonces, ¿Cómo hacemos para vincularnos emocionalmente con alguien de una manera sana?  Te explico cinco ideas que pueden ayudarte a elegir y mantener una relación que te sienten bien.

“Si yo cambio, todo cambia” M. Proust.
— MM

  

1.- Todos somos naranjas completas: Las personas estamos completas desde que nacemos, no nos falta nada y mucho menos nos hace falta que nadie nos complemente. Pensar que necesitamos otra persona para ser felices es poner la responsabilidad fuera, eso no es justo para el otro y tampoco responde a la realidad. Consigue la felicidad por ti mismo y concédetela: si te haces responsable de construir tu presente podrás atraer a tu vida personas que puedan relacionarse contigo desde la igualdad y, por lo tanto, podrás vincularte desde el gozo de compartir y no desde la necesidad de depender. Construye tus relaciones desde la libertad y el respeto hacia ti mismo y hacia los otros.

“Esperar que te traten bien por ser buena persona, es como esperar que un tigre no te devore por ser vegetariana” B. Lee.
— MM

2.- La seguridad es para las puertas, el hogar y los coches: Ejercer el control de manera extrema, hace sentir que perdemos el control de nuestra relación ya que los celos nunca son una expresión del amor. Si sientes que has dejado de hacer cosas que te gustan por mantener una relación, seguramente estás renunciando a lo que a ti te gusta y eso acabará pasando factura. El sacrificio por amor siempre deja en deuda al otro, ya que la entrega interesada (lo hago sólo por ti) que se expresa desde una necesidad infantil de sentirse comprendido, aceptado y querido por el otro, es un regalo envenenado.

3.- No te asustes si te sientes atraído o deseas a otras personas: La exclusividad no está implícita en las relaciones de pareja y la búsqueda de placer es inherente al ser humano. Estar en una relación, no te excluye de poder amar a más de una persona a la vez. Sucumbir al deseo debe estar relacionado con la elección personal, así pues, se trata de saber que puedes decidir libremente qué hacer.

“El amor es un estado de imbecilidad transitorio” Ortega y Gasset.
— MM



4.- Estar en pareja es una elección: Para sentirse realizado como persona no hace falta tener pareja, casarse, tener hijos, tener un perro, comprarse un coche familiar y pagar una hipoteca.  Además, las reglas de cada relación deben de ser pactadas por sus miembros según sus valores y deseos. Una relación heterosexual entre dos miembros no es una ley natural ni tan solo se puede considerar universal a todas las culturas del mundo.

5.- Ni el amor es omnipotente, ni el enamoramiento debe durar siempre: Pensar que el amor lo puede todo, es como creer en la ley de la atracción o en la magia, además pretender sentirse como en el periodo de enamoramiento para siempre, sería un suicidio para cualquier ser humano por el desgaste energético que requiere, normalmente pasamos de ésta fase al amor de manera natural.

“Locura es hacer lo mismo una vez tras otra, esperando resultados diferentes”. A. Einstein
— MM

 Encontrar pues unos zapatos adecuados, bonitos y que te sienten bien, no es tarea fácil cuando nuestra elección se basa en una expectativa construida en base a una creencia rígida. El zapato de cristal que Cenicienta perdió en el baile con el príncipe, se puede convertir en una tortura si no te permite ser feliz. Si consigues quererte bien, sintiéndote libre de los mitos que imponen la idea del amor romántico, podrás querer mejor.