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Tres reglas para acabar definitivamente con la ansiedad y los ataques de pánico.

Ansiedad y pánico: tres soluciones que hay que dejar de aplicar.


Photo by  Pim Chu  on  Unsplash

Photo by Pim Chu on Unsplash


La ansiedad es el más democrático de los trastornos. Lo sufren tanto hombres como mujeres de diferentes edades y en diferentes contextos socio-económicos.

Únicamente quien ha sufrido un ataque de pánico, puede decir que ha tenido la sensación de estar a punto de morir. La buena noticia es que, hasta la fecha, nadie ha muerto de un ataque de pánico.


¿Cómo se genera un ataque de pánico?

 

Los síntomas físicos pueden ser: sudoración, temblores, taquicardias, mareo, hormigueo en las extremidades, nudo en la garganta, presión en el pecho al intentar respirar, sentir la cabeza desconectada del cuerpo.

Los síntomas psicológicos son gran sensación de ansiedad y pérdida de control, miedo a morir o a perder la razón y enloquecer.

La ansiedad es una manifestación fisiológica del miedo. Tener miedo es muy sano, es la emoción que nos ayuda a protegernos de las amenazas del entorno. Lo que desencadena el ataque de pánico es el intento de controlar esas manifestaciones fisiológicas que de manera paradójica se aceleran cada vez que intentamos rebajarlas. Así el pánico lo provocamos nosotros mismos al intentar no sentir el miedo. El intento de gestionar las emociones, es definitivamente lo que nos acaba generando el problema.


¿Qué es lo que convierte la ansiedad en pánico?

 

Las personas que sufren una crisis de ansiedad pueden empezar a poner remedio a las situaciones en las que se repite la sensación.


Llevo a mis espaldas las cicatrices de las batallas que nunca he librado

- Pessoa.
— MM

1.- Evitar.

 

-¿Qué hace una persona que siente miedo? - Evitar. Dejar de enfrentar las situaciones que nos han producido terror, es una de las soluciones que ponemos en marcha cuando hemos sentido pánico. Dejar de salir de casa, dejar de acudir al centro comercial, al cine o a otros lugares “peligrosos”, dejar de utilizar el transporte público, dejar de conducir por la autopista, dejar de ir al trabajo, conforman más un problema que una solución, ya que cuanto más dejas de hacer aquello que te da miedo, más te confirmas la incapacidad de afrontar. El miedo evitado, se vuelve un miedo aumentado.

 

La primera regla es: evita evitar.





El miedo mirado a la cara se convierte en valor, el miedo evitado se convierte en pánico.

_Proverbio Sumerio.
— MM

2.- Pedir ayuda.

 

Otra de las cosas que trata de hacer una persona que ha sufrido un ataque de ansiedad es pedir ayuda a las personas que la rodean para afrontar las situaciones que le aterrorizan. Cada vez que una persona pide ayuda y la recibe, obtiene dos mensajes; el primero es muy evidente, te ayudo y te protejo porque quiero que estés bien, el segundo; menos evidente, más sutil y dañino es: te ayudo porque solo no lo vas a poder hacer. Cuando puedes afrontar con ayuda te sientes mejor al principio, pero es una falsa sensación de control, ya que el hecho de pedir ayuda confirma de nuevo tu incapacidad para enfrentarte por ti mismo. Así pues, cada vez que pides ayuda, estás empeorando el problema.

 

La segunda regla es: afronta por ti mismo.

 

3.- Hablar continuamente del problema.

 

Otro comportamiento dañino que utilizan las personas que sufren ataques de pánico es el de hablar continuamente del problema con las personas cercanas con la voluntad de desahogarse, buscar reaseguración, una explicación lógica o la causa de lo que está sucediendo. Hablar de la ansiedad, o de los problemas en general con todos y a todas horas es como poner fertilizante a una planta, la haces crecer fuerte y robusta. Cuanto más hablas, más empeoras el problema.

 

La tercera regla es: deja de hablar del problema.

 

Los tres intentos de solución acaban articulando lo que es el problema, ya que son lo que incapacita, invalidando a la persona que los pone en marcha. Si una persona que sufre de ansiedad no deja de poner en marcha estos tres comportamientos: no deja de evitar, no deja de pedir ayuda y no deja de hablar de la situación, en pocos meses construirá una patología. Si logramos interrumpir este circulo vicioso, podemos conseguir un resultado opuesto, rompiendo el círculo del pánico y empezando a gestionar en vez de aumentar el miedo.


 

¿Cómo te ayudo?

 

Para poder superar el pánico, te doy estrategias diseñadas a tu medida, con el objetivo que puedas recuperar tu vida en tiempo breve, con pocas sesiones. Rompemos el circulo vicioso de la demanda de ayuda y la evitación descubriendo el mecanismo que está haciendo tu vida limitante. Con la Terapia Breve Estratégica desbloqueamos y solucionamos con éxito los trastornos con base ansiosa en un 95% de los casos tratados.

 



Maribel de Maya.

Psicóloga general sanitaria col. núm. 21.754.

Psicoterapeuta oficial del Centro de Terapia Estratégica